jueves, 19 de julio de 2012

“Sleepy Eyes”


Me dijeron que no debía enamorarme de “Sleepy Eyes”, pero no pude evitarlo… Nunca hice caso de los consejos y termine pagando el precio. La vi por primera vez en la puerta del hospicio. Era voluntaria. Trabajaba los sábados por la tarde. Yo era empleado de mantenimiento. Nunca pude olvidar esa mirada. Los ojos soñolientos eran toda una invitación. Me dijeron que solo tenía que hacer mi trabajo y que debía olvidarme del asunto. El corazón de “Sleepy Eyes” le pertenecía al tipo que la había abandonado. Y yo jamás me dejé llevar por los consejos…







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